Viviendas en Situación de Hacinamiento

 

Indicador: Porcentaje de viviendas en situación de hacinamiento

Definición: Mide el grado de hacinamiento de las viviendas particulares ocupadas.

Cálculo: Viviendas con más de 3 personas por dormitorio dividido por el total de viviendas, multiplicado por 100.

Desagregación: Urbano-rural.

Interpretación estadística: Un valor de 40 significa que en el 40% de las viviendas, las personas viven hacinadas, es decir, no tendrían habitaciones suficientes para el total de personas que residen en tales viviendas.

Interpretación contextual y pertinencia: El hacinamiento está conceptualizado desde el mundo occidental en términos estructurales: número de personas por pieza de dormitorio. Para los pueblos indígenas, y dependiendo del contexto territorial, los resultados de este indicador pueden ser más bien una constatación de sus formas de vida. Así por ejemplo, en algunas comunidades cada familia extensa posee dos viviendas, una gran construcción que sirve como dormitorio y otra reservada a las faenas domésticas y la preparación de los alimentos. El hacinamiento adquiere, sin embargo, otras connotaciones en el medio urbano, sobre todo por sus implicancias para la salud.

Observaciones: El criterio para definir hacinamiento puede diferir del usado en las fuentes nacionales; aquí se privilegió la comparabilidad entre países (fijando para todos los casos el límite de más de 3 personas). Asimismo, excluye del cálculo a las viviendas que no poseen dormitorios. En general, a nivel nacional la proporción de viviendas sin dormitorios es baja, y por ende el indicador de hacinamiento no difiere significativamente si se incluyeran estas viviendas. Sin embargo, en virtud de las pautas culturales de algunos pueblos indígenas, las diferencias pueden ser importantes cuando se desagrega la información según condición étnica y áreas geográficas. A modo ilustrativo, en Panamá un 28% de las viviendas indígenas están en situación de hacinamiento, siguiendo el criterio usado en el SISPPI; si se incluyeran las casas sin dormitorios (muy frecuentes en las Comarcas indígenas), el hacinamiento se elevaría a un 52,9%.

Notas adicionales sobre el procesamiento censal: Bolivia (2002), Chile (2002), Costa Rica (2000), Ecuador (2001), Guatemala (2002), Honduras (2001), México (2000), Panamá (2000) y Paraguay (2002): El universo corresponde al hogar principal en viviendas particulares ocupadas. Se consideró vivienda indígena a aquélla en la cual el jefe del hogar se declaró como tal.

Brasil (2010): El universo corresponde a las viviendas particulares permanentes. Estas se diferencian de las viviendas particulares ocupadas, en que no incluyen a las viviendas particulares precarias (cuyas características físicas no son indagadas por el censo utilizado). La diferenciación étnica de la vivienda particular permanente se realizó a partir de la etnia del jefe de la misma (circunstancia permitida por el censo).

Bolivia (2002), Brasil (2010), Costa Rica (2000) y México (2000): No incluye a los hogares principales en viviendas particulares ocupadas con jefe de etnia ignorada.

Rep. Bolivariana de Venezuela (2001): No fue posible el cálculo del indicador, ya que el censo indígena no capta la cantidad de dormitorios de la vivienda u hogar.

 

Volver a Vivienda y Saneamiento